Bukowski vs Miller.

[…] Acumulé años de experiencia en pocos años, pero la experiencia se perdió porque no la necesitaba. Ya había sido crucificado. Tenía los estigmas; había nacido liberado de la necesidad de sufrir… y sin embargo no conocía ninguna otra manera de abrirme paso hacia delante si no era repitiendo el drama. Toda mi inteligencia estaba contra ello. Sufrir es inútil, mi inteligencia me lo repetía una y otra vez, pero yo seguía sufriendo, voluntariamente. El sufrimiento jamás me ha enseñado nada; para otros podrá ser necesario aún, pero para mí no es más que una demostración algebraica de la inadaptabilidad espiritual.

-Henry Miller / “Trópico de Capricornio”

Bukowski esto, Bukowski lo otro. Había oído hablar tanto de él, con tanta admiración hacia su anarquía, su desprecio y sus escupitajos literarios sobre la vida que aproveché el momento en que por fin lo había olvidado para acercarme a La Internacional (maravillosa librería de Madrid, en Génova, 3) y hacerme con sus Tales of Ordinary Madness. No quería pagar mucho, así que compré la edición más barata, una rústica-bolsillo de Virgin Books con una portada de un gusto terrible. La cuota que presenta la obra, firmada por la revista cultural inglesa Uncut, canta:

“Dirty realism from the godfather of lowlife literature”

Bien. 34 historias cortas en 231 páginas. Lo leí hasta el final, cosa rara porque a partir del cuarto cuento no me daba para más. Me comentaron que no es su mejor trabajo, así que, tratando de ser justa, he hincado también el diente a un pedazo de su Fuck Machine, altamente recomendada por algunos incondicionales del autor. Seguramente a los 20 años hubiese encontrado algo más en estas obras de Bukowski, algo de lo que encuentran los muchos admiradores del llamado “realismo sucio” y que todavía valoran que un escritor hable sin pudor de follar y de estar borracho toda la noche y levantarse a las tres de la tarde sólo para follar y volver a emborracharse, y viva la vida acorde a esa máxima (¿Y… cuándo escribe?-me pregunto yo). Hablemos de sexo, me encanta. Pero quienes abogan por estas obras lo hacen desde el argumento de la innovación, de Bukowski como precursor de la libertad absoluta, de una forma de contar las cosas sin contarlas, simplemente pensándolas libremente y transmitiéndolas a través del papel, sin artificios, sin cuidado literario, sin literatura. No les molesta la evidente misoginia, la prepotencia, el narcisismo ni el desprecio absoluto por todo y por todos, algo -su desprecio manifiesto por la cultura- que, paradógicamente ha convertido sus libros en un producto cultural (o contracultural, como dicen) superventas.

No es extraño encontrar entre los admiradores de Bukowski quien lo relaciona con Henry Miller, autor de las famosas Trópico de Cáncer, Trópico de Capricornio y la trilogía Sexus, Plexus, Nexus. Si bien las obras de Miller se desarrollan en su mayoría en los bajos fondos, entre prostitutas, borrachos, taberneras y ladillas, bajo mi punto de vista hay una diferencia fundamental con Bukowski: Miller escribe. Con esto quiero decir que soy capaz de sentir algo más que su rabia durante de las jornadas de sexo alcoholizado de Henry. Si bien el estilo cojea a ratos (él se jaztaba de no corregir jamás, algo que personalmente descreo), en sentido literario hay páginas verdaderamente bellas en Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio. Las experiencias vitales que nos narra -supuestamente autobiográficas- no muy distintas a las de Bukowski, nos muestran a un ser humano a ratos patético, a ratos ruin, a ratos maravilloso y divertido y a menudo despreciable, pero nos permite cierta empatía, cierto reconocimiento, asco, risa y ternura casi maternal. Eso, unido a momentos de brillante inspiración literaria, algo que no consigo encontrar en las obras de Bukowsky, que bien podrían haberse grabado en un magnetófono y venderse por entregas en formato cassette.

[…] To want to change the condition of affairs seemed futile to me; nothing would be altered, I was convinced, except by a change of heart, and who could change the hearts of men? Now and then a friend was converted; it was something to make me puke. I had no more need of God than He had of me, and if there were one, I often said to myself, I would meet Him calmly and spit in His face.

-Herry Miller / “Tropic of Capricorn”

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15 comentarios

  1. buscaba (sin mucha esperanza y como paso previo a recurrir a ti) info sobre Galtero para la parte de reseña sobre el autor de la lectura crítica, y zas!, lo único que aparece, es en un blog! y miro, y digo esta chica me suena,jeje

    100% de acuerdo con este post sobre Bukowski, no me he podido estar de comentarlo!

    hasta luego!

    • Laia, me alegro de verte por aquí!. Como si no tuviera suficiente con el trabajo y el máster, aquí me tienes de blogger amateur. Haciendo lo que puedo y pasándomelo en grande. A Galtero lo conozco bien, así que no te preocupes por preguntar o incluso hacer carta-pega de las partes del post que te vengan bien.

  2. Miller… bueno, yo soy más de Bukowski simplemente porque es tan pretencioso y patetico y tan vurgar como cualquiera y eso hace muy sincero, por lo menos segun mi punto de vista, su estilo narrativo; que tan bien es sobrio.
    Pero Miller… tienes buenas escenas de sexo y lo demás me resulta un poco coñazo, demasiado Undergranound, quiero decir, transgresor.

  3. ¿Has leído La Senda del Perdedor? es su mejor creacción, un libro necesario. Estoy de acuerdo contigo en mucho de lo que dices, pero el solo echo de haber escrito la senda del perdedor, justifica toda su obra. No sé, si es o no es literatura, pero tiene que ser algo…

    “Se trata pues, del cuarto y más triste libro del escritor maldito, dedicado a su infancia y juventud, en el que se permitió ser honesto, dejar a un lado la careta y mirar valientemente al pasado….”

    “Titulándose originalmente “Ham on Rye”, es, según las palabras del mismo autor, el libro que más tiempo le tomó escribir, el que más trabajo significó. Sin duda un imperdible.”

    Nunca pensé que la traducción de un poema, me fuera a ser de relevancia, pero con Bukowski si me pasa, en cada una de sus líneas hay sentimiento, a veces ese sentimiento es crudo, desnudo. Y otras veces, está enterrado bajo capas de alcohol y cinismo.

    El corazón que ríe

    tu vida es tu vida
    no dejes que la golpeen
    con la sumisión húmeda
    estate alerta.
    hay salidas.
    hay una luz en algún lugar.
    puede que no sea mucha luz
    pero vence a la oscuridad.
    estate alerta.
    los dioses te ofrecerán oportunidades.
    conocélas.
    tomálas.
    no puedes vencer a la muerte
    pero puedes vencer a la muerte en vida,
    a veces,
    y cuanto más aprendas a hacerlo,
    más luz va habrá.
    tu vida es tu vida.
    conocéla mientras la tengas.
    tú eres maravilloso
    los dioses esperan deleitarse contigo.

  4. A menudo pienso que Bukowski abarca mas contextos que miller y es menos compulsivo cuando se trata de hablar de los demonios humanos.

    • Estoy de acuerdo con Pablo, a Bukowski lo tienes que saber leer. Bukowski es duro, y entiendo tu punto de que sea misógino. Pero creo que Bukowski es más que dos libros de relatos que leiste.

  5. No hay que tomar demasiado en serio esta opinión (en ningún caso es un análisis literario serio). Se trata de un juicio personal hacia un escritor, en base a dos únicos libros, de relatos concretamente, obviando, además, su obra poética y sus novelas. Miller era más ‘artístico’ con el lenguaje, eso salta a la vista, Céline también, incluso sus coetáneos de la generación beat, pero no suelo leer autores con el fin de jerarquizarlos, de ubicarlos con baremos. Me sumo a la opinión/consejo de que ‘La senda del perdedor’ debería ser una lectura obligatoria antes de sacar el martillo de juez.

  6. Creo que puedo ser algo mas parcial en este asunto. La balanza no está muy equilibrada para los dos autores citando únicamente a uno. La influencia de Miller sobre Bucowski es evidente, tienen un planteamiento similar, por lo que se puede decir que los henry’s de las historias de Bucowski deben algo a los de Miller. No me he leido la obra entera de ninguno de los dos pero si puedo citar dos obras a la altura, son como ya se han dicho “la senda del perdedor” y “trópico de capricornio”. Dos de los libros que más me han empapado, es cierto que Miller tiene más joyas literarias que Charles, páginas como bien has dicho de una gran belleza pero por el contrario la senda del perdedor me lo leí de una sentada. Con esto quiero decir que posiblemente Miller sea un escritor más maduro pero cuando la verborrea sin trama no le pilla en un día inspirado significa que te toca tragarte unas cuantas páginas de sufrir sin que avance. En resumen no voy a elegir sobre dos grandes a su modo. Un saludo y sigue con el blog!

  7. No he leído a Miller pero me dejas con enormes ganas de empezar ahora mismo. En cuanto Bukowski desde mi humilde e inexperta opinión me parece que aunque sus novelas son directamente sexuales, crudas y como dices sin cuidado literario ya que como explica en su libro “mujeres” escribe totalmente borracho (y por lo que escribe en esa novela no creo que sea misógino), transmite una sensación, una empatía con los miserables, con los solitarios, con el bajo mundo con el abismo al que muchos han bajado por lo menos una ves en su vida. Como el claro ejemplo de que el sueño americano no es para todos (bueno yo soy de México) en definitiva su realismo sucio no era un estilo ideado como un producto, sino su corazón infancia y vida rota expuesto en letras en cada libro y poema te recomiendo para empezar la senda del perdedor. Yo por mi parte leere tropico de cáncer 🙂

  8. Mi hermano adora a Bukowski y una de las personas más inteligentes que conozco, también. Pero las obras de él se me hacen tediosas y a veces interminables. Aunque debo reconocer que tiene pasajes preciosos en Ham and Rye, cuando el protagonista observa con tristeza los geranios que su exesposa ha dejado.

    Sin embargo, te doy la razón. Miller asocia las vaginas al universo, se acuesta con birraciales que defiende en su trabajo, descubre a Dostoievski y en pleno Empire State Building descubre que es escritor. Cómo no quererlo y cómo no sentir, que precisamente eso lo hizo grande: Su sensibilidad.

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