Julio César Galtero. Cuentas en los bosques de Viena

Hay toda clase de profesiones y sólo dos clases de profesionales: los que aman su profesión y los que la realizan para ir tirando. Los primeros quizás no triunfen, pero los segundos serán fatídicamente fracasados o, a lo sumo, mediocres […].

– J.C.Galtero / Cuentas en los bosques de Viena

He conocido la obra de Julio César Galtero gracias a su hijo Nelson (cuyo libro, Los Imbéciles, he comentado en un post anterior). Con más de una veintena de obras publicadas (entre novelas, cuentos y una pieza para teatro), y tras haber leído su Cuentas en los bosques de Viena, me es difícil entender por qué el nombre de este escritor argentino no nos suena aún en España. Él mismo reconoce haber chocado con la indiferencia de muchas editoriales en su propio país hasta que, como dice, “un día me di cuenta de que para que te editen no basta con llevar un buen libro. Hay infinidad de factores ajenos al hecho de escribir y publicar. Después me preparé para ser el vendedor de mis propios libros”.

Galtero tiene claro cuáles son esos factores que suponen la aceptación de una obra por el sistema editorial. En su discurso para Feria del Libro de Buenos Aires. 2008 echa en cara a los grandes monopolios editoriales –y con ellos, a los órganos de gobierno y medios de comunicación- la fabricación de productos cliché que tienen por finalidad únicamente la de distraer, productos parecidos todos, sistematizados.

La obra de Julio César Galtero es, como su pensamiento, profundamente crítica con la situación política y social de Argentina, un país al que dictadores primero, demagogos después, han  despeñado de su lugar como potencia cultural y económicamente emergente a un país del que los jóvenes huyen en busca de oportunidades.

Sin embargo, la aproximación literaria de Galtero a este pensamiento crítico está muy lejos de un tono sermonero y reiterante. Cuentas en los bosques de Viena es un libro pasapáginas, altamente cinematográfico, lleno de aventuras y giros inesperados. Su protagonista, Thomas, es un joven y ambicioso ejecutivo de una agencia de publicidad que dejará de lado cualquier escrúpulo con tal de ganarse al cliente que lo encumbre. Una novela que nos transporta, con gran agilidad, hasta el interior de un sistema podrido donde unos y otros se verán obligados a bailarle el agua a nazis convertidos en empresarios y a párrocos convertidos en consejeros.

Sorprende el dominio del idioma de Galtero en esta, su crítica abierta a un mundo al revés en el que los malos son malos y los buenos se hacen malos por pura supervivencia.

Muy recomendable.

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3 comentarios

  1. Julio soy sabrina no se si te acordas, la administrativa de osecac , ya empece a leer tu libro “Nuestro Calendario”

  2. Querida Sabrina, gracias por recordarme. Yo también siempre te recuerdo a vos, por amable e inteligente. Espero que cuando el estreno de mi próxima obra, Políticas de Estado, podamos departir nuevamente. Para mí sería un gran gusto como lo ha sido siempre. Afectuosamente, Julio César Galtero.

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