Qué pasa en el Vaticano, según Gide.

[…] El alma de Margarita está cortada en esa tela admirable en la que Dios hace sus mártires. Ella lo sabe y aspira a sufrir. La vida, desgraciadamente, no le proporciona ningún daño; colmada de todo, su capacidad de sufrimiento queda reducida a buscar su empleo en las menudas vejaciones; se aprovecha de las menores cosas para sentir arañazos; se agarra y vuelve a agarrarse a todo.

– Los sótanos del Vaticano / André Gide

Muchos sabrán que un escritor francés de nombre André Gide recibió en 1947 el Premio Nobel de Literatura. A muchos –como suele ocurrir con tantos otros galardonados con el mismo Premio-, no les sonará de nada. En su discurso de aceptación del Nobel, Gide agradece el hecho de que esta distinción no le fuese otorgada tanto por su obra como por el espíritu que la motiva. Y es que este escritor vivió y escribió bajo la máxima de la sinceridad, en un intento por redimirse de una infancia claustrofóbica bajo la estricta educación religiosa a la que fue sometido por su madre. Como consecuencia de esta liberación, la publicación de gran parte de sus obras quedó en su momento asociada irremediablemente a la polémica (interesante la mención y reflexiones al respecto en el blog de Teo Sanz, donde plantea un análisis del diario de Gide).

Conocí el trabajo de Gide a través de Escuela de Mujeres un libro no publicado en España que pretende ser un paso más a la obra homónima de Molière en lo que a defensa de la emancipación femenina se refiere.

Combate del rey Luis VII de Francia y el emperador Conrado III de Alemania en la segunda cruzada (1147-1149), miniatura gótica. Londres, Museo Británico.

Debido a mis actuales estudios, más recientemente he releído Los Sótanos del Vaticano (o Las cavas de Vaticano). Su hilo argumental es el siguiente: el Papa ha sido secuestrado por los francmasones y suplantado por un doble. Aterrorizada la cúpula ante la idea de que una indignada masa católica se lance al desesperado rescate, poniendo con ello en peligro la vida del Papa o, peor aún; ante la amenaza de una posible crisis de fe general, sólo un grupo de “elegidos” católicos ha sido puesto al tanto de la situación. Un fraude mediante el cual un grupo de brillante estafadores se llenarán el bolsillo a costa de la ingenuidad de tanto católico burgués consigan embarcar en esta nueva cruzada.

El argumento sin duda anima a la lectura, y el sarcasmo presente no bien hemos comenzado promete diversión. Algo que se cumple durante los primeros capítulos, en los que conocemos a Anthime, un maduro inventor y estudioso francés miembro de la Logia que, tras creerse objeto de un hecho milagroso, de la noche a la mañana se convierte al catolicismo. Anthime es uno de esos personajes bien construidos a los que, después de sólo unas páginas, ya asociarías o descartarías como protagonista de ciertas acciones o conversaciones. También lo es Verónica, su mujer y, más adelante, el Marqués de Fleurissoire, un ingenuo seguidor y víctima de la causa católica, un hombre gris, caballero cruzado que nada ha visto y nada ha vivido, y ve en esta misión la última oportunidad de vivir una aventura.

Comenzando la lectura, el estilo sorprende por el paso aparentemente aleatorio de la tercera persona a la primera y viceversa, y uno quiere creer que Gide sentencia desde sus personajes cuando le conviene. Una práctica que sin embargo no llega a redondear quizás por falta de previsión, pues a ratos confunde y a ratos estimula y, finalmente, se queda en un intento algo frustrado y de dudosa eficacia. Lo mismo ocurre con esos personajes que tan bien pintaban. Apenas lo estábamos conociendo -y queriendo- cuando perdemos a Anthime. Igual pasa con muchos otros personajes que se desdibujan, que van y vienen. Personajes a los que se hace referencia sin haberlos primero apalancado del todo en la estructura de la historia. Hay un evidente esfuerzo genealógico por parte de Gide que, sin embargo, presenta huecos evidentes en cuanto a que cuesta relacionar los personajes y recordarlos cuando, de repente, vuelven a la vida durante unas páginas sólo para volver a esfumarse. La impresión general es la de una falta de estructura fortuita y no producto de un objetivo estudiado.

Los sótanos del Vaticano emociona al principio y decepciona desde la mitad. Su lectura merecerá la pena porque es una obra sobretodo personal que no está exenta de guiños, sarcasmo, gran contenido crítico y mucha valentía por parte de su autor.

Anuncios

2 comentarios

  1. La novela propone mucho más que la de una trama bien estudiada, en la que yo entiendo sí resulta fácil de seguir los personajes, es ingeniosa y su lectura es un placer. No haría distinción entre la primera parte y las sucesivas, cada capítulo se centra en un personaje de la trama, aunque en varios de ellos éstos se entrelazan, eso sí, en algunos casos de una manera un poco forzada. Lo importante es que recomiendo su lectura.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s