La fórmula mágica tras un bestseller

Quien más y quien menos tendrá una idea aproximada de qué libros fueron los más vendidos en el 2009. A todos nos vienen a la cabeza nombres como Stieg Larsson, Dan Brown, Ildefonso Falcones, John Boyne o Sthepenie Meyer. A finales de enero El País, en su sección cultural, hizo un repaso por algunos de ellos. A esta lista de los más vendidos en 2009 se suman con fuerza, durante el primer trimestre de 2010, Assa Lärson, Matilde Asensi, Sallinger y Federico Moccia, entre otros, siendo un caso aparte el de El Guardian entre el centeno, de Sallinger, pues su reciente fallecimiento lo ha devuelto -ironías de la vida- a las cabeceras de todas las librerías.

Bestseller, by Forges

¿Tienen algo en común los bestseller? O, formulado de otra manera, ¿existe una fórmula mágica? Bien, parece ser que algo de fórmula hay, aunque no mágica. La novela histórica teñida de negra y con un poquito de rosa-melodrama sin duda funciona. Funciona que haya una peli de por medio y también el empeño -y recursos- que las casas editoriales pongan en la promoción de las obras con herramientas que van desde la convocatoria de premios hasta la explotación de redes sociales, pasando por estrategias más refinadas como la generación de cierto misterio alrededor de la vida o autoría de los escritores. Tal es el caso del polémico Stieg Larsson y de la creación de un alterego para González Ledesma, en su súpervendido En la Ciudad sin tiempo.

En el siguiente reportaje de Página2, editores, autores y críticos literarios admiten ciertas pautas que se repiten en un bestseller pero que, sin embargo, no resultan infalibles. Algo que agradecemos, pues nos permite de vez en cuando ver que autores cuyas obras carecen de los ingredientes mágicos, se van haciendo –eso sí, con esfuerzo- un hueco en los estantes de las librerías.

Y la duda que me genera todo esto es: para vender muchos libros hay que venderlos a mucha gente. De hecho, los bestseller son comprados por lectores frecuentes pero también –y en gran medida- por lectores esporádicos, menos exigentes en términos de calidad, que buscan entretenimiento en sus descansos vacacionales. ¿Súperventas es sinónimo de menor calidad? Personalmente, creo que en algunos casos, lo es. Especialmente en aquellos libros creados –con o sin éxito- por y para ser bestseller. ¿Por qué no poner todos esos esfuerzos en convertir en súperventas libros de calidad, que nos conviertan en personas atentas, despiertas?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s