Borges: El informe de Brodie

[…] He intentado, no sé con qué fortuna, la reducción de cuentos directos. No me atrevo a afirmar que son sencillos; no hay en la tierra una sola página, una sola palabra, que lo sea, ya que todas postulan el universo, cuyo más notorio atributo es la complejidad. Sólo quiero aclarar que no soy, ni he sido jamás, lo que antes se llamaba un fabulista o un predicador de parábolas y ahora un escritor comprometido. No aspiro a ser Esopo.

J.L. Borges/Prólogo de El informe de Brodie

Para quien aún no haya leído a Borges, o para quienes, al intentarlo, se hayan desanimado con algunos de los relatos más laberínticos de El Aleph o Ficciones, por ejemplo, El informe de Brodie es un buen punto de comienzo. Escrito -dictado- por Borges largo tiempo después de quedarse ciego, los relatos que lo componen pretenden ser, como afirma en su prólogo, directos. Efectivamente, son textos asequibles, de lectura ágil  y relativamente sencillos -que no simples-, con el contenido propio del mejor Borges, uno que invita a reflexionar después de cada lectura.

El informe de Brodie es un libro que consta de once cuentos, y que toma su nombre de uno de ellos; curiosamente, el que a mi forma de ver más se separa del resto en cuanto a contexto. No es que, estrictamente hablando, exista un contenido común al resto de los relatos, si bien es cierto que en la mayoría de ellos (salvo en cuatro, estando El informe de Brodie propiamente dicho entre ellos) encontraremos gauchos, vaqueros y maleantes entre sus personajes. Algo -este compendio de hombres de navaja, cuchillo y nervio afilado- que no deja de resultar curioso, no pudiendo estar Borges  familiarizado con los suburbios y pueblos donde se desarrollan buena parte de los hechos que suceden en sus cuentos. La solución la da el propio autor en Juan Muraña, uno de los cuentos que componen el libro:

[…] De golpe Trápani me dijo:

– Me prestaron tu libro sobre Carriego. Ahí hablás todo el tiempo de malevos;

decime, Borges, vos, ¿qué podés saber de malevos?

Me miró con una suerte de santo horror.

– Me he documentado —le contesté.

Sin duda y como lector y estudioso brillante que es, Borges se documentó bien, porque nos ofrece toda suerte de perfiles creíbles, imágenes nítidas de gauchos y cuchilleros al más puro estilo Martín Fierro. Más allá de los personajes, podría decirse que hay varios temas dominantes: el destino, la ética y la condición y comportamiento humanos, a mi modo de ver tratados con especial maestría en los cuentos titulados La Intrusa y en El informe de Brodie, siendo este último un paralelismo entre una tribu salvaje y la sociedad -aparentemente- civilizada.

Recomendadísimo.

(a continuación, Conferencia dictada por Jorge Luis Borges, el 3 de agosto de 1977 en el Teatro Coliseo de Buenos Aires)

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