Lisístrata: hagamos el amor y no la guerra

Lisístrata: Lampito, todas las mujeres toquen esta copa, y repitan después de mí:no tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante.
Cleónica: No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante.
Lisístrata: Aunque venga a mí en condiciones lamentables.
Cleónica: Aunque venga a mí en condiciones lamentables. (¡Oh Lisístrata, esto me está matando!)
Lisístrata: Permaneceré intocable en mi casa.
Cleónica: Permaneceré intocable en mi casa.
Lisístrata: Con mi más sutil seda azafranada.
Cleónica: Con mi más sutil seda azafranada.
Lisístrata: Y haré que me desee.
Cleónica: Y haré que me desee.
Lisístrata: No me entregaré.
Cleónica: No me entregaré.
Lisístrata: Y si él me obliga.
Cleónica: Y si él me obliga.
Lisístrata: Seré tan fría como el hielo y no le moveré.
Cleónica: Seré tan fría como el hielo y no le moveré.
(…) Lisístrata: ¿Todas han jurado?
Mirrina: Todas.

Aristófanes / Lisístrata


Que uno de los textos más divertidos y”actuales” que, a mi juicio, ha visto la literatura, se escribiera cuatro siglos antes de Cristo da que pensar. El artífice es el griego Aristófanes y la obra, Lisístrata, sigue interpretándose y versionándose de forma recurrente en teatros de todo el mundo.

Lysístrata, según Aubrey Beardsley

El tema es tan cercano -habrá a quien aún le toque de cerca- como mujeres hartas de que sus maridos estén todo el día liados en sus propios asuntos y acudan a ellas sólo para contarles sus batallitas en el trabajo, pedir la cena y un poco de sexo rapidito. Esto, trasladado a la época en que nos sitúa la obra, se traduce en hombres embarcados en constantes campañas militares y mujeres buscándose la vida para criar a sus hijos (los que le deja el marido encargados cada vez que vuelve de permiso). En este contexto y en plena Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta, la ateniense Lisístrata decide buscar una solución: no sin esfuerzo, consigue convencer a todas las mujeres de una y otra ciudad de que se nieguen a practicar sexo con sus maridos, en señal de protesta por las interminables guerras que mantienen a hombres alejados y a mujeres solas. Las consecuencias van mucho más allá de lo esperado, pues casi tanto sufrirán los hombres como las mujeres a consecuencia de esta abstinencia (que en el s. IV a.C las mujeres griegas pudiesen demostrar y ejercer su deseo sexual sin pudor ni miedo a ser juzgadas…-de nuevo- da que pensar).

En cuanto a lenguaje, Aristófanes no escatima en alusiones al coito, pero rara vez leeremos en Lisístrata las palabras típicas con las que, directa o eufemísticamente, estamos acostumbrados a referirlo. Vendimiar, escardar, cavar, pisar la uva…  el léxico sexual de Aristófanes no conoce fin.

Más allá de una comedia sexual (que lo es) debemos ver en esta obra un grito en favor de la paz, uno que inteligentemente supo Aristófanes lanzar desde el humor rabioso, a menudo mucho más eficaz que las llamadas trágicas a las que nos tiene acostumbrados el teatro contemporáneo. No es de extrañar que con el nombre de Lysistratra Project se bautizase, en marzo de 2003, una iniciativa mundial contra la no violencia, con motivo especial de la guerra en Irak. Una de sus actividades fue la lectura, en 42 países, de esta magnífica obra.

Anuncios

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s