Un poema, tres traducciones. El difícil oficio del traductor literario

Leo poesía con cierta frecuencia y, a veces, selecciono poemas que me parece podrían ser el próximo candidato a “poema de la semana”. Hasta ahora he incluído en esta sección sólo poemas escritos originalmente en castellano, no sin haber vuelto previa y recurrentemente, e incluso seleccionado, a algunos de mis grandes favoritos como Poe o Sylvia Plath. Pero la traducciones, -salvo excepciones como alguna excelente versión de El cuervo, por ejemplo no terminan nunca de convencerme.

Sin duda la poesía es un género que genera problemas a los traductores. Y algunos autores en particular, como puede ser Poe, juegan con unos ritmos que son difícilmente imitables cuando hemos de sustituir las palabras originales por otras que, en distinto idioma y significando lo mismo, mantengan la musicalidad del poema. Ni siquiera tengo constancia de que Borges o Cortázar, que admiraron y tradujeron la obra narrativa de Poe al castellano, hiciesen lo propio con sus poemas.

Buen momento para reivindicar el trabajo -a menudo mal pagado y a la sombra- de los traductores literarios y el nivel que implica no sólo en términos de disciplina sino de creatividad. El propio Borges, en el prólogo a su traducción de Hojas de Hierbas, de Walt Whitman, afirmaba ” no entreveo otra posibilidad que la de una versión como la mía, que oscila entre la interpretación personal y el rigor resignado”.

Como simple curiosidad, dejo varios ejemplos de traducción de la primera estrofa del poema Annabel Lee, de Allan Poe. A quien le pique la curiosidad un poco más allá, no le será difícil encontrar en la Red las muchas versiones distintas del poema completo.

ANNABEL LEE

It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of Annabel Lee;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.

Edgar Allan Poe


Sucedió hace muchos, muchos años,

en un reino junto al mar. Allí vivía una doncella conocida por el nombre de Annabel Lee;

y esa doncella no vivía con otro pensamiento

que el de amarme y que yo la amara. […]

El caminante sobre el mar de nubes. Caspar David Friedrich

– Traducción de Arturo Sánchez –

Hace muchos, muchos años,

en un reino junto al mar,

vivía una doncella

cuyo nombre era Annabel Lee;

y vivía esta doncella sin otro pensamiento

que amarme y ser amada por mí. […]

– Traducción de María Condor y Gustavo Falaquera –


(Traducción de María Condor y Gustavo Falaquera)Hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
vivía una doncella
cuyo nombre era Annabel Lee;
y vivía esta doncella sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

Hace ya bastantes años, en un reino más allá de la mar vivía una niña que

podéis conocer con el nombre de Annabel Lee. Esa niña vivía sin ningún otro

pensamiento que amarme y ser amada por mí.[…]

– Traducción de Alberto Lasplace –


Y dejo la que personalmente más me gusta y que considero respeta más fielmente el poema original:

ANNABEL LEE
Sucedió hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar.
Allí vivía una doncella conocida
por el nombre de Annabel Lee;
y esa doncella no vivía con otro pensamiento
que el de amarme y que yo la amara.
Yo era un chiquillo y ella una chiquilla,
en aquel reino junto al mar:
Pero nos amábamos con un amor que era más que amor –
mi Annabel Lee y yo -.
Con un amor que los alados serafines del cielo
envidiaban de nosotros.
Y éste fue el motivo por el que, hace mucho tiempo,
en aquel reino junto al mar,
un viento llegó desde una nube, helando
a mi hermosa Annabel Lee;
entonces vino aquel hidalgo pariente suyo
y la apartó de mi lado,
para encerrarla en un sepulcro
en aquel reino junto al mar.
Los ángeles que no eran tan felices en el cielo,
nos tenían envidia
– ¡ Sí ! – éste fue el motivo ( como toda la gente sabe,
en aquel reino junto al mar )
para que el viento viniera por la noche desde la nube,
helando y matando a mi Annabel Lee.
Pero nuestro amor era mucho más fuerte que el amor
de aquellos que eran más viejos que nosotros
– de muchos que sabían más que nosotros –
y ni siquiera los ángeles allá arriba en cielo,
ni los demonios en las profundidades del mar,
podrán nunca separar mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee.
Jamás brilla la luna, sin que yo sueñe
con la hermosa Annabel Lee;
jamás salen las estrellas, sin que yo sienta los brillantes ojos
de la hermosa Annabel Lee;
y así, durante toda la noche, permanezco tendido al lado
de mi querida, mi querida, mi vida y mi novia
allá en el sepulcro junto al mar
en su tumba junto al mar sonoro.

Edgar Allan Poe. Poesía completa. Traducción de Arturo Sánchez y Federico Revilla ( Ediciones 29, 1974 )

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2 comentarios

  1. ¡Y pensar que hay evangélicos que siguen “al pie de la letra” “su” version de la Biblia! No saben del oficio del traductor.
    Saludos

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