“Ojalá el pirateo de libros fuera el problema en España”

Título tomado de uno de los comentarios de Ángel María Herrera, fundador y CEO de Bubok, editorial online que apuesta por la autoedición, en la mesa redonda que tuvo lugar el pasado lunes en el pabellón Martín Gaite de la Feria del Libro de Madrid. Bajo el título E-Book y educación digital: retos y oportunidades, se reunieron cinco tertulianos en representación de Santillana en Red, Telefónica, Pearson Educación, la editorial para profesionales Wolters Kluver y la mencionada Bubok, respectivamente. La charla estaba organizada y presidida por AETIC (Asociación Empresas de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de España.)

En estas tertulias, a veces uno tiene la impresión de que cada cual ha venido a “hablar de su libro”; esto es, de lo que sus empresas están haciendo y pueden hacer para que el e-book, que de repente es ese gran difusor de la cultura, se sienta bienvenido. Se habla de:

–  El futuro del libro de papel: mucho, y largo. Nadie quiere enemistarse con él. De momento, podemos ser todos amigos.

–  Los indudables beneficios en la difusión de la cultura.

–  Las no menores posibilidades que abre el e-book en las aulas, donde grupos como Santillana ya están valorando y testando las posibilidades de los distintos soportes (e-reader, tabletas), planteándose un sistema híbrido de enseñanza basada en materiales digitales y no digitales. ¿Objetivos? Un aprendizaje más personalizado y participativo.

–  La cruzada del mundo editorial (para ser exactos, se habla de Santillana) contra el tan criticado 18% de IVA en la descarga de libros electrónicos.

– Los teléfonos móviles como amigos de la lectura y como soportes que permitirán al lector cargar con sus libros favoritos en el bolsillo.

– Los contenidos son lo fundamental. Los contenidos y su gestión (*sin embargo, éxitos como el del Ipad parecen demostrar que de momento es el dispositivo quien manda, y no los contenidos)

La sala está casi vacía, no más de 15 ó 16 espectadores, y a uno le entristece no poder compartir este mundo de Jauja con más gente. Hasta que se oyen las palabras “precio”y “piratería”, que juntas vienen a significar “dinero”.

¿Difusión de la cultura…o simple negocio? ¿Qué ilusiona realmente a los primeros actores del sector editorial cuando hablan de libros electrónicos?

Saltan estas dos palabrejas a la palestra y comienzan las justificaciones. Jauja se esfuma ante los ojos de un lector:

Nos encantaría bajar el precio… pero estamos invirtiendo MUCHO en la digitalización de contenidos existentes (ejem ejem) y en la creación de nuevos contenidos digitales (según cómo sean, esto último ya me lo creo más).

El mercado no está preparado para el libro electrónico. Quizás para lo que no está preparado es para pagar 450 € por un e-reader y 16 € por un libro digital, que resulta ser igualito a uno que en papel le cuesta 24, y eso que se han eliminado los costes de distribución e impresión.

El pirateo o, mejor, el anti-pirateo, es algo en lo que estamos trabajando. Nuestra cultura fomenta e incluso aplaude el pirateo. Algo similar decían en sus artículos los autores invitados por CEDRO a denunciar el pirateo, en la versión especial de su revista para la Feria del Libro. El dedo señala hacia afuera.

“Ojalá el pirateo de libros fuera en problema en España”, decía Ángel María Herrero. Desgraciadamente y aunque anima ver la Feria atiborrada en domingo, en este país los lectores no llenamos estadios. Dejando claro que no estoy a favor de la piratería, alguien debería preguntarse si el hecho de que a los autores no les llegue ni para comer con sus 8% de derechos, o 10% con suerte, y de que la gente busque pdf´s piratas (aunque sean algo chungos) es sólo culpa de los lectores tacaños, el último escalón, o si hay que buscar también la tacañería en otros escalones de la cadena editorial. Empecemos a mirar también hacia dentro.

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3 comentarios

  1. estamos en tiempos convulsos para el sector editorial, sin duda muchas cosas van a cambiar en los próximos meses. Creo que se trata de contruir y no de esconder la cabeza 😉

  2. Probablemente para construir haya que destruir -aunque sea un poquito- algunas cosas, muchos pensamientos y algunos modelos de negocio. En algunos casos (en pocos) ya se está haciendo. Amazon ha demostrado que pueden venderse libros a precios muy razonables, y se ha ganado la confianza y fidelidad de muchos lectores. Es una pena que haya sido una iniciativa extranjera. Si algo así se hace en España, con libros en castellano, me da la impresión de que la industria editorial puede echarse a temblar. También está el caso de Bubok, que apuesta por la autoedición y la facilita. Estos dos casos demuestran que, como dices, estamos en tiempos convulsos en los que la literatura se democratiza, tanto para escritores como para lectores.
    (Por cierto, espero que me perdones por haberte robado el titular para el post. : )

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