Books by G.Orwell vs Books Today. Round 3: ¿es fiable la crítica literaria?

Los libros sobre materias específicas deberían ser reseñados por expertos; por otro lado, gran parte de la crítica, de novelas en especial, bien podría ser hecha por amateurs. Si casi cada libro es capaz de provocar sentimientos apasionados en los lectores, aunque sólo sea un apasionado disgusto, sus ideas sobre él merecerán seguramente más la pena que las de un profesional hastiado.

George Orwell/ Confesiones de un crítico literario, en Books v. cigarettes.

Traducción de Cristina Reglero

Nueva entrega de Books by G.Orwell vs Books Today.

Hace unos días, comentábamos los cambios producidos en los lectores . Hoy le toca el turno a Confessions of a Book Reviewer, otro interesantísimo ensayo de George Orwell, dentro de Books v. Cigarettes. Esta vez  mete el dedo en la ojo de la crítica literaria, y de nuevo me parece que podía haberlo escrito ayer mismo:

“De repente encuentra la forma. Toda la gama de frases usadas – un libro que nadie debería perderse, algo memorable en cada página, una extraordinaria construcción de personajes…”. Esto lo escribió Orwell en 1946 para referirse a la parálisis que sufre el crítico literario tres minutos antes del cierre y cuando tiene que reseñar diariamente libros que no ha tenido tiempo de leer. Si no las mismas, frases casi idénticas siguen apareciendo hoy en las reseñas y como gancho eficaz en las cubiertas de algunos libros. Eficaz, porque muchos lectores nos hemos dejado guiar por ellas más de una vez.

Orwell no culpa al crítico, en general un subalterno ahogado por el exceso de libros, la falta de tiempo y de espacio para sus reseñas; tampoco acusa al editor más que de asegurarse de que el título en el que ha invertido aparezca ensalzado en los diarios. Y, en la gran mayoría de las ocasiones y -muy importante, si se lo puede permitir-, de pagar por ello. Todo esto (los viajes organizados para los periodistas, los favores, los regalos, los incentivos) son una parte del negocio por todos conocida. Pero lo más interesante en este ensayo son las reflexiones del autor:

–    “En mucho más de nueve de cada diez casos, una crítica que de verdad hiciera honor a la verdad diría: este libro no merece la pena”. Lo que Orwell considera más justo es reseñar, con el número de palabras que sea necesario, los libros que de verdad importan. Suena bien, aunque difícil de llevar a cabo en la práctica. ¿Quién decide qué libros importan? ¿Las editoriales? ¿Los críticos, libremente y sin presiones? Si las editoriales decidieran enviar a los periódicos, en sus promociones, sólo libros “que importan”, ¿no sería más lógico no editar ningún libro hueco en absoluto? Um, complicado.

–     “Seguramente, las ideas de los lectores merecen más la pena que las de un profesional hastiado”. Si hoy levantase la cabeza, George Orwell se sentiría feliz al ver la enorme cantidad de blogs literarios de lectores que, sin ánimo de lucro alguno, se dedican a leer de verdad y compartir sus opiniones a coste cero. La crítica literaria se está democratizando y, cada vez más, son los lectores los que deciden qué libros importan. Se convierten en líderes de opinión y se valen de las redes sociales para compartir sus gustos, o disgustos. Aunque despacio, las editoriales se están dando cuenta y poco a poco empiezan a moverse por estos canales, que son al fin y al cabo aquellos donde se mueve su público, y potentes herramientas de intercambio de información. Bien, esperemos que sirva para escuchar las demandas de los lectores y sus espectativas, y esperemos que las enormes posibilidades de generar opinión no acaben con la frescura de estos medios.

Está claro que hay críticos y críticos, y desde T.S Eliot hasta Roland Barthes, muchas veces se ha debatido sobre su función. La crítica pretende orientar, desde la cultura y experiencia de su autor, sobre aspectos técnicos, temáticos y sobre posibles aportaciones de un libro que pueden interesar al lector. E incluso alertarle sobre aspectos de la obra que le pueden pasar desapercibidos. Así tomado, es algo valioso, y práctico en un país donde en 2009 se publicaron más de setenta mil libros. Cuando hay pago de por medio o manipulación de cualquier tipo, tal vez nos cueste más no poner en duda estos valores.

En fin. Creo que lo mejor será comprobarlo por uno mismo, y leer.

*Imagen tomada de lulubookreview.files.wordpress.com

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