Los Trópicos de Henry Miller. El maldito escritor

En unos pocos años acumulé miles de años de experiencia, pero fue experiencia malgastada porque no la necesitaba. Ya me habían crucificado y marcado con la cruz; había nacido exento de la necesidad de sufrir… y, sin embargo, no conocía otra forma de avanzar con esfuerzo que repitiendo el drama. Toda mi inteligencia estaba en contra de eso. El sufrimiento es fútil, me decía mi inteligencia una y mil veces, pero seguía sufriendo voluntariamente. El sufrimiento no me ha enseñado nunca la más mínima cosa; para otros puede que sea necesario, pero para mí no es sino una demostración algebraica de inadaptabilidad espiritual.

Trópico de Capricornio/ Henry Miller

El neoyorkino Henry Miller acabó de escribir su primera novela, Trópico de Cáncer en 1934, durante su estancia en París. Ese mismo año fue publicado en Francia, pero no fue hasta la década de los 60 que se levantó la prohibición que sobre él se había establecido en los países anglosajones. La sociedad puritana de la época podría haber considerado absolutamente escandalosas las aventuras de Miller, escritor y vividor. O, más que sus vivencias en sí, el hecho de que las cuente tan abiertamente, sin tapujos. En Estados Unidos se abrió contra él un juicio por obscenidad.

Una de las grandes aportaciones de Henry Miller en Trópico de Cáncer y en la posterior Trópico de Capricornio es la sinceridad. En el primero de estos libros nos cuenta, en una primera persona seguramente algo ficcionada, sus experiencias en París, donde el escritor se formó como tal mientras vivía una vida precaria, de casa en casa, de bar en bar, de burdel en burdel. Trópico de Capricornio, aunque escrita cinco años después (1939) relata su vida en su país natal, previamente al viaje a París. Una vida más marcada por las obligaciones familiares, la frustración laboral, el matrimonio fracasado, pero que aún así dista mucho de cualquier atisbo de estabilidad. En ambos libros y a modo de autobiografía, el autor cuenta lo que hace y lo que piensa en cada momento sin ningún pudor, sin miedo a ser tachado de borracho, machista o misógino (que lo sería, en su momento),  y su credibilidad es excelente.

Suele contemplarse a Henry Miller dentro del llamado realismo sucio, base de referencia para lo que más tarde sería la Generación Beat. Con cierta frecuencia, lo he visto comparado con autores como Kerouac o Bukowsky. No estoy familiarizada con el trabajo de Kerouac (algo que espero solucionar pronto). Quien espere encontrar otro Bukowsky en los libros de Miller, encontrará mucho más. La honestidad de los Trópicos no se limita al efectismo de  escritor que usa la placa de “maldito” para narrar las escenas de sexo bizarro, ladillas, mendicidad y exceso de alcohol que encandilan a adolescentes rebeldes. Henry Miller es autor y personaje, desprovisto de ego, a ratos patético y odioso, a ratos indefenso, vulnerable. Y siempre escritor. Para mí su mayor aportación son los pensamientos y observaciones sobre el ser humano que trascienden de toda suciedad, a todas horas. Monólogos interiores profundos, inspiradísimos, en los que se plantea el sentido de la vida (si es que lo tiene), de su vida, y que se acumulan edificando casi una filosofía. Una muy personal.

Totalmente recomendados. Si tengo que elegir, comenzaría por Trópico de Cáncer.

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3 comentarios

  1. son solo pensamientos de lector amateur, caray, comparar a miller con un beat o con un maldito como bukowski es mucha ignorancia, ya que este fue mucho antes de ellos, este es muy adelantado a ellos, mas que nada es el lenguaje poetico que usa, por asi decirlo el no tiene nada que ver con la rama de los escritores contemporaneos, el se salto el cosmos, es un visionario al igual que rimbaud. joder!

    • Hola Allex,
      precisamente la comparación surge de las no pocas veces que me he encontrado discutiendo amigablemente con algún amigo proBukowski-antiMiller y de la enorme cantidad de lugares donde Bukowsky y Miller aparecen relacionados (y comparados). Incluso si nos vamos mucho más allá, lo he encontrado no pocas veces relacionado con Sade, De la Bretonne y Apollinaire. Coincido contigo en que son generaciones distintas y que estrictamente habría que separarlos, pero todos ellos tienden a relacionarse por lo que de vividores e insolentes tuvieron (y cómo lo trasladaron a la literarura), y por supuesto por el contenido sexual-explícito de sus obras.
      Entonces, si tuviese que comparar -en este caso a Miller y Bukowsky- mi opinión es la que has leído. Y como siempre, es sólo una opinión.
      Saludos.

  2. “Quien espere encontrar otro Bukowsky en los libros de Miller, “…no debería ser al revés? ( quien espere encontrar a Miller en Bukowsky) valga, un poco de respeto; si tu opinión (opinión al fin, sin adjetivos) es comparar, por lo menos invierte los autores.

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