¿Inventó Morel la serie “Lost”?

[…] Anoche soñé esto:

Yo estaba en un manicomio. Después de una larga consulta (¿el proceso?) con un médico, mi familia me había llevado ahí. Morel era el director. Por momentos, yo sabía que estaba en la isla; por momentos, creía estar en el manicomio; por momentos, era el director del manicomio.

Adolfo Bioy Casares/La invención de Morel

 

Bioy Casares tenía veintiséis años cuando escribió La invención de Morel, su obra más conocida y que Borges describió en el prólogo de la misma como “perfecta”. Muchos años después y según me han dicho -pertenezco a una extraña especie de personas que no ha visto ni un sólo capítulo- los guionistas de Lost tomarían para la serie no pocas referencias de esta obra.

Es complicado aproximarse al argumento de La invención de Morel sin privar al lector de descubrir por él mismo el misterio que guarda la isla –aparentemente deshabitada- donde se refugia el protagonista de la novela, un prófugo de la justicia atormentado por la idea de su captura y condena. Así que, sin avanzar más en el argumento, trataré de dar a los futuros –y afortunados lectores que aún pueden leerla por primera vez- un par de razones que animen a averiguar qué curioso invento se le ocurrió a Morel. Y una vez que empiezas, el deseo de descubrirlo te mantiene enganchado hasta la última página.

El libro pertenece al género de ficción, cercano a la ciencia-ficción (aunque Bioy Casares prefería llamarlo “fantasía”) y al misterio pero con todo el componente filosófico que el lector le quiera atribuir: desde la muerte y la inmortalidad hasta la soledad y el desencuentro.  Está escrito en primera persona. En principio, se trata de un diario que escribe el protagonista con la intención de que funcione a modo de informe que lo disculpe ante la Justicia. En realidad, la objetividad del informe da paso a la paranoia constante, el miedo, la lucha por la supervivencia y los extraños sucesos que suceden en la isla y que traen al fugitivo más de cabeza que la falta de alimentos .

Este prófugo de la justicia y su punto de vista son los que nos guiarán a través de la novela. Y si hay algo que Bioy Casares sabe hacer es construir personajes. Nos los muestra cálidos, tan humanos, tan reales, que es imposible no sentir de alguna manera parte de lo que ellos sienten. El protagonista de La invención de Morel está dotado de una naturalidad que lo hace a ratos patético, a ratos valiente, adolescente inseguro, atemorizado, esperanzado… De personaje a persona. Los personajes parecen escapársele a Bioy Casares de las páginas y cobrar vida propia, como harían aquellos seis en la famosa obra de Pirandello. Lo increíble es que el autor los tiene bajo control en todo momento.

Para concluir, una lectura totalmente recomendable. Se recomienda también no caer en la tentación de saber más… (mejor leérsela y listo), ya que no son pocas las reseñas que destripan el final de la novela.

 *Imagen: In Vitro. Fotografía de Gilbert Garcin.

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